| La desgracia que parece permanente |
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| Escrito por Por Maria del Carmen Uribe Llamas | |||||
| domingo, 24 de enero de 2010 | |||||
![]() Foto: CBC News Canada El fuerte impacto social del terremoto no ha sido del todo obra de las fuerzas de la naturaleza, sino del resultado de procesos históricos y sociales que han influido en esta parte de la isla La Española, para sumirla en el completo caos. No es solamente el derrumbe de edificios y la nula capacidad de respuesta, sino la caída de estructuras sociales y gubernamentales también las causantes. Para entender un poco la entramada situación de Haití tenemos que hacer una breve reflexión en los puntos clave que constituyen la sociedad haitiana. Haití pasó por dos colonizaciones, la española y la francesa, y fue durante esta última que alcanzó su auge como la colonia francesa más productiva en 1785 como productora de azúcar y otras plantaciones, mientras que actualmente es uno de los países más pobres del planeta. Fue la primera colonia de habitantes de raza negra independiente (1804). Lograron el aislamiento para evitar la esclavitud, pero ello les cerró la puerta a extranjeros, inversionistas, industrias y en general, a la producción, a tal punto que la comunidad internacional se olvidó de su potencial económico. Todo esto gestó una nación con poca capacidad de organización interna y sumida en pobreza y corrupción. Dos dictaduras después, la última derrocada en 2004 con Jean-Bertrand Aristide, culminó con la intervención de Naciones Unidas mediante la Misión de Estabilización (MINUSTAH) que permanece en la isla, y con la intervención de ONG’s de plataforma internacional. A pesar de esto, el país quedó inmerso en un conflicto social agravando la corrupción y la pobreza. Traducido en cifras, Haití basa su economía en la agricultura teniendo solamente un 28.11% de tierra arable, originando que un 80% de la población viva por debajo de la línea de pobreza. Su esperanza de vida es de 60 años (16 años menos que México), y sólo la mitad de la población mayor de 15 años sabe leer y escribir. 1 dólar son 40 gourdes haitianos. La República Dominicana (con quién comparte la isla), de similares condiciones geográficas, ha aprovechado las adversidades geográficas y emplea un 63% de su población en actividades de servicios. Un país como Haití situado en el cinturón de huracanes y terremotos, ciertamente no necesita (además de sus muy adversas condiciones sociales), desastres naturales, pero son gracias a estos que (y desafortunadamente) han llamado la atención internacional, permitiendo a mediano plazo lograr mayor estabilidad con la ayuda e intervención internacional. De esta forma tan atroz, la situación en Haití nos muestra que su soberanía puede y debe ser replanteada, todo esto regulado por la comunidad internacional. Por el momento, la MINUSTAH planea contar con 12,651 soldados y policías (alrededor de 3000 más de los anteriormente asentados en la región) con posibilidades de aumentar el número según las necesidades. Ya han surgido versiones de una posible Operación Pedro Pan para niños haitianos, como lo fue con el éxodo de niños cubanos en los años 60’s a Estados Unidos. Esto se hace para sacar de los escombros al país entero y para apoyar a aquellos que lo quieren abandonar, según René Préval, actual presidente de Haití. Ante el desolado panorama, la única oportunidad de soldar las bases nacionales y ejecutar la ayuda internacional es por medio de la cohesión nacional de largo plazo, para dar como resultado el tan ansiado y vital progreso social de esta nación. No hay tiempo que perder. Depende de la voluntad que las esperanzas se vuelvan reales. Cite este artículo en su sitio
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| Modificado el ( miércoles, 27 de enero de 2010 ) | |||||
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