| Necesitamos un proyecto de nación |
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| Escrito por Jorge Alberto Sánchez Gutiérrez | ||||
| domingo, 15 de noviembre de 2009 | ||||
![]() Foto: zert.rohstoffe Para desarrollar ciencia y tecnología se requiere que se tenga una visión clara y objetivos específicos. Esto permite contar con más recursos para cumplir una meta, facilita la especialización y permite que una nación se coloque en el mapa internacional pues es reconocido por sus esfuerzos en un área. Varios países han seguido la premisa anterior. Por ejemplo, Brasil ha dedicado sus esfuerzos a investigar procesos que les permiten elaborar biocombustibles y herramientas de aviación y aeronáutica. Este país ya es uno de los más importantes en la provisión de combustibles de maíz y de caña y además ya suministra partes para las principales ensambladoras de aeronaves. Corea del Sur, por ejemplo, tiene amplia tecnología en materia de extracción minera y con Japón se ha colocado a la vanguardia en el desarrollo de robots y equipo automatizado. Ambos son reconocidos en todo el mundo por ser punta de lanza en materia de innovación en robótica. La especialización puede darse en muchos ámbitos. Por ejemplo, Chile dedica la mayor parte de sus esfuerzos a la extracción de Cobre y a la producción de vino. Han desarrollado tecnología para ello. Otro claro ejemplo en el panorama internacional de un país con un objetivo claro es Arabia Saudita. El país está convencido en que será líder en materia de innovación e investigación en ingeniería, específicamente en ingeniería química, ingeniería marina, y petroquímica. El rey Abdula construyó la KAUST University que pretende ser la mejor en esos campos en los próximos años y ha buscado a los jóvenes más talentosos de todo el mundo para lograrlo. Eso es ambición. ¿Y qué está haciendo México? El objetivo ni siquiera es claro. No hay un proyecto claro entre universidades y gobierno que pueda tener impacto internacional. Algunos aseguran que somos un país petrolero. ¿En serio? El petróleo es nuestro principal ingreso, pero eso no significa que seamos especialistas en ello. En primer lugar tenemos un panorama legal muy rígido pues no hay mecanismos para construir las refinerías ni para construir nuevos pozos de extracción; no hay forma de traer inversión. Además, no contamos con tecnología para aprovechar la industria petroquímica pues de hecho la mayor parte de nuestra gasolina es importada. Son pocas las universidades que ofrecen algún programa de licenciatura o de posgrado especializado en la extracción de petróleo. Entonces, ¿es nuestra especialización? En nuestro país vemos que a nuestros diputados y senadores les cuesta mucho trabajo ponerse de acuerdo. Poner un impuesto, decidir un presupuesto, o incluso dejar al presidente dar su informe es toda una odisea. Ahora imaginemos lo difícil que será ponerse de acuerdo para un proyecto de nación en el que se logre consenso. La propuesta está sobre la mesa y no sólo la he hecho yo sino que muchos especialistas la han argumentado a detalle. Ojalá la asamblea que ahora está en turno en el Congreso tenga la capacidad de consenso y el interés por sacar a México adelante. Cite este artículo en su sitio
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| Modificado el ( miércoles, 18 de noviembre de 2009 ) | ||||
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